Guterres propone un “reinicio” de las operaciones de paz de la ONU

El número de conflictos en el mundo se encuentra en su nivel más alto desde 1945 y en los últimos cinco años se han registrado más muertes relacionadas con combates que en los 25 anteriores, advirtió António Guterres ante la Asamblea General este miércoles al presentar una revisión sobre el futuro de las operaciones de paz de Naciones Unidas.

Los conflictos también están cambiando. El Secretario General mencionó el uso creciente de drones, la posibilidad de armas autónomas letales impulsadas por inteligencia artificial, la expansión de redes criminales transnacionales y una renovada amenaza nuclear. Al mismo tiempo, los acuerdos de paz son cada vez menos frecuentes.

“La proporción de conflictos resueltos mediante un acuerdo de paz es la más baja en décadas”, señaló.

La revisión, solicitada por los Estados Miembros en el Pacto para el Futuro, abarca por primera vez todo el espectro de las operaciones de paz de la ONU, desde enviados especiales y oficinas de diplomacia preventiva hasta misiones que vigilan altos el fuego y grandes operaciones multidimensionales como las desplegadas en la República Democrática del Congo y Sudán del Sur.

No se puede mantener una paz que no existe

Guterres explicó que durante las últimas tres décadas muchas misiones fueron desplegadas para apoyar a las partes después de una guerra civil y acompañar la aplicación de acuerdos de paz. Hoy, esos acuerdos son más difíciles de alcanzar y más frágiles, mientras las negociaciones se estancan, la violencia reaparece y los civiles continúan siendo atacados.

Ante esta realidad, pidió ajustar las expectativas sobre lo que pueden conseguir las misiones.

“Las operaciones de mantenimiento de la paz sólo deberían desplegarse cuando exista un acuerdo de paz o, al menos, un alto el fuego sólido. No podemos mantener la paz cuando no hay una paz que mantener”, afirmó.

El Secretario General advirtió también que la polarización geopolítica ha debilitado el consenso entre los Estados Miembros sobre cuándo desplegar una operación, cuáles deben ser sus funciones y cómo medir sus resultados. Estas diferencias pueden traducirse en mandatos poco claros y misiones sin suficiente apoyo político.

Mision de la ONU en Colombia Guerrilleros de las FARC en la Guajira se encaminan a entregar las armas.

Más diplomacia preventiva

Uno de los principales cambios planteados en la revisión es dar mayor peso a la prevención de conflictos, la mediación y la solución pacífica de controversias, reforzando también los buenos oficios del Secretario General, sus enviados y las oficinas regionales de Naciones Unidas.

Guterres citó a Colombia como ejemplo del papel que puede desempeñar la Organización. Los buenos oficios de la ONU contribuyeron al proceso que condujo al acuerdo de paz y posteriormente dieron paso a una misión política encargada de apoyar a las partes en su implementación.

La revisión pide además fortalecer la relación con los países anfitriones y mejorar las consultas entre estos, el Consejo de Seguridad, los países que aportan tropas y policías y la Secretaría.

“La paz no puede traerse desde el extranjero. Debe construirse desde abajo”, afirmó.

Misiones más flexibles y adaptadas

Guterres pidió también que los mandatos se concentren en las áreas donde las operaciones de paz tienen una ventaja clara, especialmente en los ámbitos político y de seguridad y, cuando corresponda, en la protección de civiles.

Los mandatos deberán poder adaptarse cuando cambien las condiciones sobre el terreno, acompañados de evaluaciones periódicas y planes de transición y salida preparados con antelación. La revisión propone además una mayor coordinación con otras entidades de Naciones Unidas para evitar duplicaciones y facilitar el traspaso de funciones cuando una misión termina.

El Secretario General reclamó operaciones más ágiles, con mejores capacidades tecnológicas y de planificación, en un momento en que los presupuestos de mantenimiento de la paz y el número de militares y policías desplegados se han reducido.

También insistió en la seguridad del personal de la ONU y exigió responsabilidades por los ataques contra los cascos azules.

“Los ataques contra los efectivos de paz de Naciones Unidas deben cesar y los responsables deben rendir cuentas. Sin impunidad. Sin excepciones”, declaró.

La revisión aborda asimismo una mayor cooperación con organizaciones regionales, especialmente con la Unión Africana, y la posibilidad, en determinadas circunstancias, de operaciones regionales de imposición de la paz autorizadas por el Consejo de Seguridad y sujetas al derecho internacional.

Guterres concluyó recordando que las operaciones de paz son, ante todo, instrumentos políticos y que sus resultados dependen de que los mandatos respondan a las condiciones sobre el terreno, de la voluntad de las partes y del apoyo del Consejo de Seguridad y los Estados Miembros.

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